sábado 12 de diciembre de 2009

EL TRABAJO INFANTIL

Franelitos de Huaycán

Una triste realidad

Por: Luis Quispe

La era de la modernidad del cual somos participes, no ha logrado menguar los problemas de antaño. Hoy somos participes de una sociedad con diferentes parámetros de comportamiento obligado. Estos esquemas van desarrollados al ritmo del poder económico particular. Por ejemplo, quien tuvo la suerte de nacer en el seno de un hogar en el que siempre le prodigaron amor y cariño, indudablemente será el modo en el cual direccione su vida futura.

Pero la realidad no es igual en todos los lugares, existen dramáticos casos de abandono moral y pobreza, en el cual los niños son los más perjudicados. Porque la formación de sus mejores años, en donde el patrocinio debería ser el cultivo de buenas normas, para ejercer una vida productiva en su adultez y, estas se aprenden solo en la infancia.

Esta realidad palpable se manifiesta en el testimonio de los mismos choferes y el controlador de las unidades de transporte. Dicen que estos pequeños niños se inician limpiando carros desde muy tierna edad, luego al llegar a la adolescencia se convierten en cobradores y, posteriormente al cumplir sus dieciocho años sacan su brevete, para convertirse en choferes.

Es fácil deducir que debido al contexto en el cual crecen, muchas veces dejan de lado la prioridad del estudio, influenciados por el maquiavélico poder que ejerce el ganarse unas monedas a temprana edad.

Sin duda las actitudes violentas de los choferes, (que es motivo frecuente de los reproches del público), tienen en parte las causas del origen en una niñez carente de cariño, cuyo único consuelo encuentran, entre las labores infantiles que realizan.

Indudablemente aprenden ahí los códigos de la calle.

FIN

viernes 20 de noviembre de 2009

LOS FRANELITOS DE HUAYCÁN

A la altura del kilometro dieciséis y medio de la carretera central. Justo, donde hoy existe un semáforo. Se divide un ramal de la pista hacia la derecha. Para conducirnos hasta la hoy floreciente: "Ciudad de la Esperanza". Más conocida como: ¡Huaycan!
Queda lejos aquel amanecer del 15 de julio de 1984. Cuando un mar humano de personas llegaron y, se asentaron con sus esteras en la inhóspita quebrada reluciente de polvo, piedras y, lagartijas que salían a solearse sobre las rocas.

Hoy el paisaje de la modernidad sembró construcciones en cada lote o parcela de terreno, y alfombró con el asfalto gris, la antes horadada pista polvorienta.
Lo paradójico del evidente progreso. No es igual en las partes más altas de la ciudad de la esperanza. Los caminos de tierra y polvo que se tuestan con el sol, son testigos mudos de una realidad marginal. Y justamente es ahí, en las zonas altas conocidas como HC y HCT, donde nace un drama muy conmovedor. EL de: "Los Franelitos De Huaycán"

Son niños cuyas edades fluctúan entre los seis y nueve años, quienes provistos de una franela y una escoba en sus pequeñas manitos, se han convertido en trabajadores precoces. A su tierna edad, ya conocen el sufrimiento de ganarse una moneda, para comprar quizá un pan, o una medicina.

Limpiar el polvo de los microbuses, se ha convertido para estos niños, en una realidad que no es exclusiva de Huaycán. Pues basta darse una vuelta por cualquier distrito de la gran ciudad de Lima y, hallaremos muchos "Franelitos". Que así los hemos bautizado, cariñosamente.

FIN

miércoles 11 de noviembre de 2009

MEDIO PASAJE


El viernes 30 de octubre se estrenó con gran expectativa, la revista de crónicas titulada: 1/2 Pasaje.

En su primer número, trae las apetitosas crónicas redactadas por los alumnos del cuarto ciclo, de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, de la Universidad Alas Peruanas.

La nutrida confección de letras gastronómicas, incluye la historia del champan, de quien dice que sus características son parecidas a las de un vampiro. O del caldo de gallina para curar la resaca, con dirección y todo.

Podemos leer con deleite de aroma culinario de un arroz chaufa, que nos habla de su curioso origen, o del corazón de pato que usaban las damas para hechizar a sus pretendientes.
Otra información interesante es sobre el gusto del ajenjo por los escritores: Allan Poe, Jack London y Oscar Wilde, quienes consideraban que beber un vaso de ajenjo era tan "poético" como una puesta de sol.

En la parte final podemos encontrar con beneplácito algunos consejos de oro para la creatividad, por el escritor y profesor universitario José Hidalgo.

Recorrer la vista por estos escritos, sin duda brinda a lector una perspectiva personal, que evidentemente no evita la unísona tentación, de correr en busca de alguno de estos platillos apetecibles.

Sin duda es una revista innovadora y primera en su género. Y lo mejor de todo, lleva el sello personal de la inspiración de cada alumno.

El ritmo variado en la composición de cada tema culinario o gastronómico, resalta por la creatividad y el énfasis que acuñan en sus frases que "enganchan" a seguir leyendo, con voraz apetito visual cada crónica.

Es sin lugar a dudas, un gran proyecto hecho realidad, por los alumnos del cuarto ciclo y su profesor Carlos Bejarano.
FIN

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Sin respeto preferencial


Observar los grados de falta de consideración y respeto al prójimo, es nada raro hoy en día. Basta con subir a una combi repleta de pasajeros y, podemos observar que el asiento reservado, siempre está ocupado. Y precisamente quien va sentado, muchas veces no es desvalido, ni anciano, ni mujer embarazada alguna.

Lo mismo sucede en las molestas y largas colas de las instituciones públicas, como bancos, agencias de la Sunat etc. Como le ocurrió a un amigo, quien a causa de un accidente tuvieron que enyesarle uno de los pies. Y al realizar una de estas benditas colas, para realizar un pago, sucede que nadie tuvo la amabilidad de cederle la preferencia de atención. Ni siquiera la muleta y el yeso que evidenciaban la bandera de su drama, lograba abrir el camino de la solidaridad en el corazón de aquellas miradas indiferentes. Hasta que (como nunca falta por ahí alguien) salió una señora a difundir a gritos la falta de consideración. Quienes finalmente ante el escándalo; tuvieron que abrir camino en la fila, para darle paso preferencial hacia la ventanilla de pago, (no sin antes a regañadientes), haberle recordado a su ilustre origen.

Pero en fin, de a damas es de además, o sea, que las damas siempre tienen presente el espíritu maternalista de la protección. Un ejemplo que debemos aprender en su mayoría, quienes carecemos de ello.

Y aquellos que se empecinan en poner oídos sordos y, venda voluntaria a los ojos; piensen por un instante que la próxima víctima puede rondar en su propia persona. O sea ¡Usted!

FIN

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jueves 5 de noviembre de 2009

No es lo mismo decir… erratas que… ¡eh ratas!


Desde la primera vez de mi arribo a la universidad, tuve muy clara la idea de hacia donde quiero llegar. Por ello permuté mi desperdiciada vida sumida antes en la ignorancia, a cambio de la senda del aprendizaje, del cual hoy disfruto en la Universidad Alas Peruanas (U.A.P.)

Basado en dicha perspectiva, puedo decir sin temores, que no soy perfecto en las cosas que hago. Por ejemplo es frecuente que me pueda equivocar en la redacción de este periódico mural, o tal vez en definir los conceptos y aplicarlos mal.

Todos ellos simplemente son errores atípicos de todo estudiante universitario, (que es lo normal), pero lo trascendente de una equivocación radica, en que nos hace menos vulnerables a las erratas en el futuro, pero ojo, dicen por ahí que el ser humano es el único animal que se equivoca más de tres veces.

La presente no es una excusa para evadir las críticas que escriben a veces con respecto a este periódico mural, asumo con criterio justo las observaciones que me hacen, para reconocer mis errores y, tratar de no cometerlos en las posteriores ediciones de mi querido mural.

Gracias por su amable crítica.

FIN

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jueves 29 de octubre de 2009

Vivir después de morir

El inmenso dolor en la familia de María Paola Vargas Ortiz, (que dejó su fatal partida al ser victima de un salvaje asesinato), deja un tolerable consuelo en sus seres queridos gracias a la donación de sus órganos, como era su voluntad en vida de su Polola, como así le llamaban de cariño sus padres.

Tal efusiva manifestación de solidaridad con el prójimo, aun después de muerta, implica comprender que incluso en el dolor mas intenso, ocurren los actos mas sublimes. Porque hoy, un hombre de 24 años y otro de 49 que padecían insuficiencia renal crónica, prácticamente han vuelto a nacer gracias a la donación de los riñones de tan angelical hoy heroína. Este testimonio lo dio el doctor Carlos Medina del hospital Guillermo Almenara

Según estadísticas del ministerio de salud en Lima es difícil encontrar un donante de órganos. Por ejemplo actualmente existen alrededor de 5000 personas en espera de un donante de riñón. El cual pueda devolverles la tranquilidad de una vida aceptable, y no el difícil y estresante diálisis a los que se someten con frecuencia casi tres veces por semana, en el mejor de los casos.

Se puede hablar de una carencia de cultura en cuanto a la solidaridad, basándonos en la observación de que muy pocos, al sacar o actualizar los datos de su documento de identidad, (DNI). Simplemente prefieren contestar rotundamente la pregunta.
¿Donación de órganos? ¡No!

(Y por favor no me pidan mostrar mi DNI.)

FIN

lunes 26 de octubre de 2009

EL CHOCOLATE DE MI PUEBLO

De niño mis amigos y yo, siempre lo vimos como el dulce fruto prohibido que se comía solo a hurtadillas de nuestros mayores. Entonces no podíamos imaginar la importancia de las pepitas que con frecuencia enterrábamos lejos, con la intención de borrar toda evidencia. Es que la carnosidad blancuzca del interior del cacao, que rodea las pepitas enracimadas, tienen un delicioso y dulce sabor (solo entendible para el que pudo probarlo alguna vez).

Pero la ignorancia no era del total argumento válido para deslindar nuestras responsabilidades infantiles. Porque sabíamos que las pepitas eran puestas a secar por nuestros padres, sobre un tendedero de cemento casi del tamaño de una canchita de fulbito. y nuestra misión (aparte de espantar a las gallinas para evitar que estas las ensucien), era juntarlas y guardarlas bajo sombra ante cualquier intempestiva lluvia.

Cumplido el proceso de secado, se encostalaban en gigantes quintales, para su transporte hacia la cooperativa agraria. Entidad en el cual, el precio que se conseguía de su comercio, era la retribución (aunque ridícula), que aseguraba la supervivencia de muchas familias campesinas como la mía.

Queda agregar por descontado, que siempre había suficientes pepas secas de cacao en la casa. Con las cuales elaboraban artesanalmente la pasta de chocolate de cacao, mediante el proceso de tostado y molido. Y por ende nunca faltaba en hogar alguno, una caliente y espumante taza de chocolate hervido.

Hoy al recordar aquella parte de mi vida infante, estoy convencido que el chocolate aquel, elaborados de manera artesanal de la chacra a la olla directamente, sin pasar por D’Onofrio, Winter, ni cualquier otra marca, fueron los únicos y verdaderos momentos que disfrute sin saberlo, ¡del mejor chocolate del mundo!

Las hoy industrializadas barras de chocolate, cuyas marcas coloridas tratan de atraer al público consumidor, simplemente son el índice de un conjunto de insumos químicos con el cual están elaborados artificialmente, quitándole toda pulcritud de naturalidad.
Pero aquel tema, es otro cantar.

FIN